jueves, 21 de junio de 2007

Escucha tu pensamiento



Escucha tu Pensamiento porque se convertirá en Emoción;
comprende tus emociones porque se convertirán en Conducta;
atiende a tu conducta porque se convertirá en Hábito;
revisa tus hábitos porque se convertirán en Carácter;
vigila tu carácter porque se convertirá en Destino.
(Sycom central)

miércoles, 20 de junio de 2007

Perdonarse a uno mismo





Todos sabemos que, muchas veces, perdonar es difícil. Pero quizá para algunos sea especialmente difícil perdonarse a
uno mismo. Y están tristes porque no se perdonan sus propios fracasos, porque alimentan sus errores dándoles vueltas
en su memoria, porque parece que se empeñan en mantener abiertas sus propias heridas. Son como cadenas que se
ponen a sí mismos, cárceles en las que se encierran voluntariamente.
A lo mejor están tristes y sienten dentro del corazón como una especie de lanzada que les amarga la existencia, porque
cargan con una responsabilidad que no les corresponde, por un fracaso que no es suyo, al menos en su totalidad.
Sucede a veces, por ejemplo, con la educación de los hijos. Unas veces se falla porque se hace mal, otras porque hay
circunstancias ajenas que lo estropean sin culpa de los padres, y otras simplemente porque los hijos son libres. En
cualquier caso, la solución nunca es dejarse consumir por la tristeza, sino rectificar en lo posible el rumbo, procurar
aprender, intentar recuperar el terreno que se haya perdido, mirar al futuro con esperanza.
La falta de perdón para uno mismo suele generar tristeza, y una y otra tienen su origen en el orgullo. Y así como el
orgullo del que es simplemente vanidoso, o de quien está pagado de sí mismo, es el más corriente y menos peligroso;
en cambio, pasarse la vida dando vueltas a los propios errores suele ser señal de un orgullo más refinado y destructivo.
Es preciso aprender a aceptarse serenamente a uno mismo. Aceptarse, que nada tiene que ver con una claudicación
en la inevitable lucha que siempre acompaña a toda vida bien planteada, sino que es encontrar un sensato equilibrio
entre exigirse y comprenderse a uno mismo.
Conociéndose un poco es fácil saber cómo hacer frente a esos desánimos que acompañan a los propios errores y
fracasos. Son instantes de hundimiento y de desazón, bajones de ánimo que pretenden ganarnos la partida de la vida.
Conviene pararse a pensar en las razones que los producen. A veces nos avergonzará ver cómo pueden desanimarnos
contratiempos tan tontos; cómo cosas de tan poca importancia pueden hacernos pasar de la euforia al abatimiento, o
viceversa, de forma tan rápida. Para superarlos, conviene hacer un esfuerzo de reflexión, un serio intento para ser
objetivo, para ver cómo alejar esas sombras de pesimismo que asaltan inadvertidamente a todos y que tantas veces no
dejan ver la cara soleada de la vida
Autor: Alfonso Aguiló
©www.es.catholic.net

domingo, 10 de junio de 2007

Las piedras del camino


Alguna vez leí una frase que decía que "la muerte está tan segura de vencernos que nos da toda una vida de ventaja"...vivimos aceleradamente,todo pasa de prisa, hay que vivir a la máxima velocidad, con la vista puesta en un punto que pasa tan aprisa que no alcanzamos a ver claramente a nuestro alrededor y nos desintegramos en la nada...
En un frenético sin sentido, muchos jóvenes ven en abrazar la muerte ,despreciando la vida el único norte y respuesta al dolor de la existencia...huyendo del dolor saltan al vacío a través de cualquier medio
Para los que creemos, no puede ser ese nuestro destino, no nos ha sido dada la vida para la nada.
Nuestro sentido es trascender, hacer de nuestra existencia terrena una oportunidad de sembrar la vida...para obtener la vida.
El dolor, el sufrimiento, no son más que las piedras del camino que te hacen doler los pies, cuando te diriges a casa, a un lugar hermoso, de visita a quien sabes que te acogerá gustoso...Cristo nos ofrece en la orilla del pozo de la samaritana el agua que calmará la sed eternamente.
¿Has caminado, alguna vez , en compañía de un amigo(a) una gran distancia? Conversando,el caminar se ha hecho liviano...Tu comunidad, con Cristo presente en ella, son tu compañero de viaje ...