Hace muchos años,practicaba andinismo y , en más de una ocasión, fue muy dificultoso llega hasta la cima, recuerdo una oportunidad en que luego de haber escalado durante horas, cuando al fin llegué a la cumbre, las sombras estaban inundando todo a mi alrededor, debo haberme sentido nervioso (no lo recuerdo muy bien), pero de pronto vi el más maravilloso espectáculo que he visto:
en medio de las sombras del anochecer, un pico permanecía iluminado por un sol rojizo que se ocultaba lejano en el mar. Me senté absorto, con el alma plena de gozo.
Desde hace un tiempo, me siento a contemplar a los más antiguos integrantes de nuestra comunidad "Nehuen" y los contemplo, convertidos en hombres y mujeres buenos(as), alegremente maduros(as), tomados de la mano de Dios y me hacen sentir como aquella vez en la montaña. Imagino que igual ha de sentirse el pastor sentado en la colina, contemplando las ovejas pastar.
en medio de las sombras del anochecer, un pico permanecía iluminado por un sol rojizo que se ocultaba lejano en el mar. Me senté absorto, con el alma plena de gozo.
Desde hace un tiempo, me siento a contemplar a los más antiguos integrantes de nuestra comunidad "Nehuen" y los contemplo, convertidos en hombres y mujeres buenos(as), alegremente maduros(as), tomados de la mano de Dios y me hacen sentir como aquella vez en la montaña. Imagino que igual ha de sentirse el pastor sentado en la colina, contemplando las ovejas pastar.