viernes, 26 de enero de 2007

Nuestros desiertos


Mi vida a veces es un desierto. Me siento sola(o) y perdida(o), Señor, te hablo y no sé escuchar tu respuesta.Me aturden las liturgias sin contenidos y el afán de construirte espacios sagrados en los que solo percibo tristeza y falsa espiritualidad. ¿Qué quieres de mí, Señor? ¿Dónde tengo que seguir buscándote?

La Paz Vendrá

Si crees que la sonrisa es más fuerte que las armas,
Si crees en el poder de una mano tendida,
Si crees que lo que aúna a los hombres es más fuerte que lo que los separa,
Si crees que ser diferente es una riqueza y no un peligro,
Si sabes mirar a los otros con un poco de amor,
Si prefieres la esperanza a la sospecha,
Si estimas que debes dar el primer paso para acercarte al otro,
Si puedes alegrarte de la alegría de tu vecino,
Si la mirada de un niño puede, todavía desarmar tu corazón,

LA PAZ VENDRÁ

Si la injusticia que padecen los otros te duele tanto como la que tú sufres,
Si sabes dar gratuitamente un poco de tu tiempo y de tu amor,
Si sabes aceptar que el otro te haga un servicio,
Si crees que el perdón va más allá de la venganza,
Si sabes cantar la alegría de los demás y danzar su fiesta,
Si puedes escuchar la desdicha que te hace perder tu tiempo y
permanecer con la sonrisa en los labios,
Si sabes aceptar la crítica sin defenderte,
Si crees que los demás te pueden ayudar a cambiar,
Si no te escandaliza el Evangelio,

LA PAZ VENDRÁ

Si sabes escoger y aceptar un punto de vista distinto al tuyo,
Si no descargas tus culpas sobre los demás,
Si el otro es para ti ante todo un hermano,
Si la cólera es para ti una debilidad, y no una prueba de fuerza,
Si prefieres ser herido antes de hacer daño a nadie,
Si miras al pobre y al oprimido sin tenerte por un héroe,
Si crees que el amor es la única fuerza,
Si crees que la paz es posible,

LA PAZ VENDRÁ

José F. Moratiel "

martes, 23 de enero de 2007

Como motivar a tu comunidad


Coordinar una comunidad, no es un trabajo (voluntario por supuesto) que se pueda dejar a la improvisación. Trabajar por conformar una comunidad en torno a Cristo, requiere no sólo de la oración sino que apropiarnos de algunos elementos de sicología de grupos.
He aquí algunas sugerencias simples que pueden ayudarte a mantener motivada a tu comunidad, ayudándola a alcanzar las metas que se han propuesto.

Ambiente de trabajo positivo
Fomenta la creatividad, las nuevas ideas, la iniciativa, las puertas abiertas.

Participación en las decisiones
Facilita a los miembros de la comunidad un espacio para que tomen sus decisiones y respétalas.

Involucramiento en los resultados
Haz saber a tu hermano(a) cómo puede afectar su trabajo a los resultados del proyecto o de la comunidad.

Sentido de pertenencia al grupo
Haz que tu hermana(o) se identifique con la comunidad, por ejemplo, facilitando distintivos.

Ayude a crecer
Proporciona formación. Potencia habilidades.

Feed-Back
Proporciona retroalimentación de su desempeño indicando los puntos de progreso y aquellos que pueden mejorarse.

Escúchalos(as)
Procura juntarte con ellos(as), fuera de la reunión del sábado o domingo, de forma periódica para hablar de los temas que les preocupan. Asistir a una fiesta juntos, compartir una bebida, puede ser una buena excusa...

Agradecimiento
Agradece sinceramente los esfuerzos. Una tarjeta simple, hecha por ti, con un ¡Gracias! manuscrito entregada en la reunión puede ser suficiente.

Premia la excelencia
Reconoce y premia a los hermanos(as) que presenten un desempeño extraordinario.

Celebra los éxitos
La celebración hace justicia a los esfuerzos desempeñados para conseguir el éxito

lunes, 22 de enero de 2007

La Muerte de Alguien que Amamos



  • En las comunidades que tengo la bendición de acompañar, entre finales de 2006 y lo que va de este mes, nos ha tocado vivenciar la muerte de una mamá y un abuelo, en dos familias de miembros de nuestras comunidades.
  • ¿Qué decir ? ¿Cómo confortar?. Como jóvenes nos desconcierta algo que parece lejano, que tocará a otros, pero no a nosotros. No en nuestra casa. Nuestra fe se tambalea. Nuestro orden se altera.
  • La pregunta natural que brota de nuestros labios ¿por qué?, deberíamos reemplazarla por un ¿para qué?.
  • Cada vez que alguien muere, viene a mi memoria "el sacramento de la colilla" del libro "Los sacramentos de la vida" de Leonardo Boff (Edit. Sal Terrae) del que les citaré un precioso fragmento que corresponde a una carta que le envió su hermana, comunicándole la muerte del papá ..."Estarás ya en Munich cuando leas estas líneas. Igual a todas las otras, esta carta es, sin embargo, diversa de las demás y te trae una hermosa noticia, una noticia que, contemplada desde el ángulo de la fe es en verdad motivo de alborozo. Dios exigió de nosotros, hace pocos días, un tibuto de amor, de fe y de embargado agradecimiento. Descendió al seno de nuestra familia, nos miró uno a uno, y escogió para sí al más perfecto, al más santo, al más duro, al mejor de todos, el más próximo a él, nuestro querido papá. Dios no lo llevó de entre nosotros, sino que lo dejó todavía más entre nosotros. Dios no llevó a papá sólo para sí, sino que lo dejó aún más para nosotros. No arrancó a papá de la alegría de nuestras fiestas sino que lo plantó más a fondo en la memoria de todos nosotros. No lo hurtó de nuestra presencia, sino que lo hizo más presente. No lo llevó, lo dejó. Papá no partió, sino que llegó. Papá no se fue sino que vino para ser aún más padre, para hacerse presente ahora y siempre, aquí (...) con todos nosotros..."(pág. 28)

domingo, 21 de enero de 2007



¡Hola! ¡Bienvenidos! ¡Bienvenidas!.Este es el primer paso para materializar una idea. Ir un poco más allá de un fotolog, que está bien para encontrarse con los amigos, hacer el comentario de pasillo; pero no para intentar hacer algo más sólido.

A través de este espacio intentaremos dar herramientas para fortalecer nuestro quehacer como ejistas, compartir conocimientos, acercarnos un poco más nuestro amigo Jesús (el Flaquito) y a servir de brújula en nuestra misión.

Trataremos de responder la pregunta que Él mismo nos hizo "Y ustedes ¿quién dicen que soy yo?" (Mt 4,1-11)