viernes, 26 de enero de 2007

Nuestros desiertos


Mi vida a veces es un desierto. Me siento sola(o) y perdida(o), Señor, te hablo y no sé escuchar tu respuesta.Me aturden las liturgias sin contenidos y el afán de construirte espacios sagrados en los que solo percibo tristeza y falsa espiritualidad. ¿Qué quieres de mí, Señor? ¿Dónde tengo que seguir buscándote?

No hay comentarios: