jueves, 22 de febrero de 2007

Una vieja historia


"Había un anciano labrador chino, que solamente tenía un viejo caballo para cultivar sus campos. Un día el caballo escapó hacia las montañas. Cuando los vecinos del anciano labrador se acercaron para condolerse con él y lamentar su desgracia, el labrador les replicó:
-¿Mala suerte?¿Buena suerte ? ¿Quién sabe?-
Una semana después del caballo volvió de las montañas trayendo consigo una manada de caballos salvajes. entonces los vecinos felicitaron al labrador por su buena suerte. Este les respondió:
-¿Buena suerte? ¿Mala suerte? ¿Quién sabe?-
Cuando el hijo del campesino intentó domar uno de esos caballos salvajes, cayó y se rompió una pierna. Lo que todo el mundo consideró como una desgracia. No así el campesino que se limitó a decir:
-¿Mala suerte? ¿Buena suerte? ¿Quién sabe?-
Una semana más tarde, el ejercitó entró en el poblado y fueron reclutados todos los jóvenes que se encontraban en buenas condiciones .
Cuando vieron al hijo del labrador con la pierna rota, lo dejaron tranquilo.
Todo lo que a primera vista parece un contratiempo, puede ser un disfraz del bien. Y lo que parce bueno a primera vista puede ser realmente dañoso. Así pues, será postura sabia que dejemos a Dios lo que es buena y mala suerte, y le agradezcamos que todas las cosas se conviertan en bien para los que le aman."(Citado por Vallés,Carlos G.enLigero de Equipaje.Sal Terrae)

¿Has estado en situaciones similares? ¿Confías en Dios? ¿Eres capaz de amar confiadamente, es decir amas de verdad?

No hay comentarios: